En 2018, la visión emprendedora dio vida a Ay Gummy. Su sueño era sencillo pero poderoso: inyectar una dosis de alegría y dulzura en la vida de cada niño, empezando por su comunidad y expandiéndose por el mundo.
Ay Gummy nació en un pequeño espacio, un espacio modesto que contrastaba con la inmensidad del sueño que lo habitaba. A diferencia de las grandes fábricas, esta empresa familiar se construyó con el amor y el compromiso de cada uno de sus miembros. Juntos, empezaron a producir un solo producto, bombones artesanales, que lentamente comenzaron a conquistar corazones. Fue la pasión de este equipo de trabajo lo que impulsó la creatividad y llevó a la creación de la amplia y colorida variedad de diseños que hoy define a Ay Gummy.